A continuación algunos apartes de la conferencia organizada por el Sistema Universitario de Autoevaluación Universitaria:
El pasado 17 de junio estuvo en la Universidad de Antioquia Gustavo López, director de la Oficina Regional de la UNESCO para la Comunicación e Información en América Latina. En su conferencia se refirió a un horizonte trazado al año 2040, con antecedentes desde 1940, a partir de unos ejes temáticos de época que marcaron a la región:
1945-1960: Modernización
1960-1980: Necesidades básicas
1980-1990: Ajuste estructural
1990-2010: Desarrollo sostenible
2010-2040: Futuro sostenible
Además, expuso varios temas prioritarios para el desarrollo de la región: - Biodiversidad, - Ciudadanos, - Cuerpo, - Medio rural y agropecuario, - Empresa y crecimiento económico, - Comunicaciones e información, - Salud, - Investigación y tecnologías.
Para desarrollar todo esto se necesita de una cultura de la investigación que ayude a convertirnos en una “sociedad del aprendizaje” acompañada de una ética del futuro que exige poner en marcha una nueva perspectiva de valores, una responsabilidad ampliada. La responsabilidad social no debe reducirse a una moda empresarial, debe ser un compromiso que asumimos como ciudadanos ante los retos que una vida que se acelera cada vez más. Para asumir ese compromiso, las universidades deben preparar ciudadanos con vocación de mundo, dispuestos a realizar “pactos de sociedad”, a transformar prácticas y aportar en un diálogo intercultural donde pasemos del conocimiento, la información y lo instrumental a la sabiduría.
La nueva obligación para las universidades es participar del liderazgo global y social de la gestión del futuro complejo, no sobrevivir en el camino incierto que éste impone. Para asumir estos retos debemos entender y aceptar la solidaridad como principio orientador.
En estos temas las ciencias sociales se han quedado dormidas, es por eso que López hace un llamado hacia una reorientación paradigmática que nos permita, entre otras cosas, valorar nuestras capacidades, no subestimarlas ante prestigios sobredimensionados que se basan en indicadores que no responden a nuestras realidades. Los rankings son un elemento distractor. ¿Qué es ser excelente? ¿Hay que responder por un número cada vez mayor de artículos indexados, o responder al contexto?
El bien público mayor es la educación, la universidad pública lo encarna, por eso no debe ser sometida al mercado, debe buscar y afirmar la identidad de un pueblo. El mercado nos está dando todas las orientaciones, por eso López afirma que no hay que ayudar a acomodar a los universitarios, hay que inhabilitarlos, desapartarlos. Esto lo plantea como una forma de luchar contra el consumismo que genera unos estándares de calidad limitados al mercado. La calidad es un asunto cualitativo. Por eso el reto que deben asumir las universidades, de cara al futuro, es formar ciudadanos, no consumidores.
Los planteamientos de López son una provocación en tiempos donde se habla de innovación pero como una forma camuflada que limita la ciencia al proceso de transferencia donde el mercado es el único objetivo. Las instituciones de educación deben tener unos principios irrenunciables que las sostenga como pilares de la sociedad.
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